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domingo, 27 de abril de 2014

Entre la solidaridad y el esfuerzo


Movidas por el deporte y la solidaridad, alrededor de 600 personas iniciaron ayer la ‘Pontevedrada 2014’, una iniciativa a través de la cual se recorren los 63 kilómetros que separan la plaza de A Ferrería de la de O Obradoiro con el objetivo de concienciar de la importancia de la donación altruista de sangre, órganos y tejidos
Deporte y solidaridad se fusionan en la ‘Pontevedrada’, una iniciativa de Raúl Álvarez, un riojano afincando en Pontevedra desde hace años, y Miguel Martínez, quienes decidieron importar a la ciudad del Lérez la marcha solidaria que se celebra desde hace 37 años entre Logroño y el Monasterio de Valvanera. Ambos, donantes a nivel particular, vieron en los 63 kilómetros que separan la plaza de A Ferrería y la del Obradoiro, en Santiago de Compostela, la oportunidad perfecta para concienciar de una manera más global sobre la importancia de la donación altruista de órganos, sangre y tejidos.
El éxito de la iniciativa, que va por su cuarta edición, queda reflejado en la participación y en la cara de alegría de sus dos fundadores. El primer año fueron solo ellos quienes realizaron este tramo del Camino Portugués a Santiago, pero para la siguiente edición ya se habían sumado 58 personas. Desde ese momento, la afluencia no dejó de crecer. Más de 600 personas acudieron ayer a la plaza de A Ferrería para iniciar esta ruta nocturna que efectuó breves paradas voluntarias de descanso y refrigerio en Barro, Caldas de Reis, Valga y Padrón.
Momentos antes de la salida, que tuvo lugar a las 20.00 horas, y con el objetivo de trasladar el mensaje de la ‘Pontevedrada’, se puso voz a los beneficiarios de la donación, demostrando que la solidaridad colectiva salva vidas. Un pontevedrés que recibió un trasplante de médula ósea hace dos años y el padre de uno de los primeras personas en realizar esta intervención en España acudieron A Ferrería para dar una charla a todos los presentes, algo que hizo especial ilusión tanto a la organización como a los participantes.
Compañerismo
Si hay algo en lo que coinciden todos los participantes es que la ‘Pontevedrada’ genera compañerismo. Independientemente de que unos participasen por el reto y otros por el fin de la marcha, todos coinciden en que los lazos que se crean durante la ruta es algo que les lleva a repetir. Sin embargo, esta solidaridad comienza antes de echar a andar. Sin presupuesto, la marcha se lleva a cabo gracias a las aportaciones voluntarias. Francisco Pérez elaboró de manera altruista los dorsales que lucen los participantes, mientras que otros compañeros se encargaron de otras funciones como la elaboración de carteles.
Los vehículos equipados de asistencia, que acompañaron a los ‘marchosos’ durante todo el camino, también fueron aportación de particulares e instituciones como la Diputación de Pontevedra, que habilitó un microbús de 18 plazas, la Fundación Amigos do Camiño Portugués, con una furgoneta con nueve plazas, o la Escuela Naval Militar.
Un equipo de Osteópatas Sin Fronteras se trasladó hasta el hotel Scala de Padrón para atender a las personas que necesitaron ayudan para terminar el camino o las que quisieran plantarse allí. Con 40 kilómetros recorridos, este punto es el que se producen más bajas. «Cansados pero contentos», es el sentimiento general.
http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/328062.html

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