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martes, 26 de agosto de 2014

Galicia La mujer muerta a tiros por su marido en Barro iba a separarse


Allegados de la pareja aseguraron que ya había dado los primeros pasos


Eran las ocho y media de la mañana de ayer lunes cuando una llamada puso en alerta a la Guardia Civil. Daniel Carballal Moldes, de 48 años, acababa de comunicar que había descerrajado dos tiros con un arma de fuego -posteriormente, se comprobaría que había sido con una escopeta- a su esposa, Mónica Lorenzo López, de 38: «La he matado», aseguró a su interlocutor.
Acto seguido, añadió que tenía pensado acabar con su vida, al tiempo que precisaba que todo había ocurrido en el domicilio familiar ubicado en el lugar de Vilaverde, en la parroquia de Portela, municipio de Barro, que apenas dista a diez kilómetros de la capital provincial, Pontevedra.
De inmediato, se desplazó una patrulla del instituto armado, cuyos componentes únicamente pudieron confirmar la realidad del crimen. La mujer yacía en el suelo de la cocina en mitad de un gran charco de sangre con, al menos, un disparo en la cabeza, mientras que su marido fue localizado en un galpón anexo a la vivienda colgado de una viga que era visible desde el exterior.
Tanto la delegación del Gobierno en Galicia como la propia Guardia Civil dejaron claro que no existían denuncias previas por malos tratos o violencia doméstica, extremo que también confirmaron los residentes del entorno de la pareja. Todos coincidieron en que no se les conocía ningún tipo de desavenencias ni problemas personales.
Sin embargo, allegados cercanos al matrimonio manifestaron que Mónica Lorenzo no solo tenía pensado separarse de su supuesto verdugo, sino que aseguraron que la mujer ya habría dado los primeros pasos en este sentido. Añadieron que este extremo estaría siendo investigado por la Guardia Civil como un posible desencadenante del crimen.
En todo caso, los vecinos no escucharon disparo alguno, ni discusión. Hubo quien, incluso, precisó que sobre las siete de la mañana Daniel se habría desplazado hasta la casa de sus suegros para devolverles un remolque. «Entereime cando escoitei gritar a unha veciña. Dicía que matara a súa muller diante das rapaciñas. Foi entón cando vin á Garda Civil», indicó. Aparentemente, en el momento del crimen, las dos hijas del matrimonio, una de 14 años y la otra de 11, se encontraban en la casa. Tras ser atendidas por los Servizos Sociais municipales, un pariente, presumiblemente el padrino de una de ellas, se hizo cargo de ambas.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2014/08/26/mujer-muerta-tiros-marido-barro-iba-separarse/0003_201408G26P9991.htm

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