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domingo, 14 de junio de 2015

El mandato de los pactos probeta



Coaliciones con hasta cuatro partidos, muchos de nuevo cuño, se pondrán a prueba con un horizonte corto por las siguientes citas electorales generales y autonómicas

Transcurridas las primeras horas de las nuevas corporaciones locales constituidas ayer y con los alcaldes ya electos y posesionados, la principal novedad que se destilará a continuación serán los acuerdos a dos, tres y hasta cuatro bandas para sostener los gobiernos municipales que se estrenan.
En el área de Pontevedra y comarcas adyacentes, tendremos de todo: bipartitos ya clásicos salvo alguna excepción; también tripartitos y hasta cuatripartitos como el que se ha organizado en Sanxenxo para arrinconar a Telmo Martín a la oposición. En términos generales son, por tanto, acuerdos que se articulan como alternativa y freno a la continuidad de alcaldes del Partido Popular.
Al respecto, dos cuestiones fundamentales:
1) El resultado electoral es la expresión de la ciudadanía. Parecería de Perogrullo tener que reivindicarlo pero la cantidad de análisis viciados que se escuchan y leen sobre la supuesta traición que los pactos supondrían a la voluntad popular expresada en las urnas, requiere recordarlo.
A ver: si los electores deciden así, es que no han querido otorgar mayorías absolutas y mandan que se puedan negociar acuerdos poselectorales. No hay nada ilícito mientras la ley electoral sea la que es.
2) El PP culpabiliza a otros partidos de sus propios errores. Quienes pierden la mayoría absoluta en diversos concellos y, de paso en la Diputación, fueron Perfecto Rodríguez, José Antonio Landín Eirín, Antonio Pena, Salvador González Solla, Luis Aragunde, Salomé Peña, Telmo Martín y otros, así como el propio Rafael Louzán. Que se cuestionen qué hicieron para no merecer el refrendo de los electores. Camuflarse en que fueron listas más votadas y en la condición de ganadores morales, es el recurso del pataleo.
Nuevo paisaje
Después de un sábado histórico, hoy, en el primer día de los nuevos ayuntamientos, el paisaje que tenemos ante nosotros es muy novedoso. Si miramos hacia Sanxenxo, Cambados, Cuntis, Ponte Caldelas, Tui, Ribadumia, entre otros, vemos que se estrenan experimentos de coaliciones de gobierno. Algunas resultan auténticos pactos probeta que deberán probarse y acreditar su solvencia en apenas seis meses hasta que entremos en la siguiente espiral de campaña y comicios, las generales de noviembre.
Si en España y en Galicia se ha producido un cambio político profundo después del 24-M, la provincia de Pontevedra no es una excepción. Se acredita en la caída de alcaldes históricos del PP en feudos que el centro-derecha ha controlado desde hace 36 años del mismo modo que pasaba en la Diputación.
Es verdad que a diferencia de otra provincia como la coruñesa, donde las mareas han tomado un protagonismo excepcional en las tres principales urbes, en la pontevedresa las candidaturas de unidad popular tienen un rango inferior. No obstante esa cuota de participación en coaliciones de gobierno será mirada con lupa cuando toque en seis meses revalidar la confianza del electorado y Podemos (entonces ya con la marca principal) persiga el asalto a La Moncloa.
En cambio, en nuestra provincia hay una singularidad que vamos a tener que observar en estos cuatro años de gobiernos municipales de nuevas coaliciones.
¿Cuál será la evolución de candidaturas independientes cuya posible deriva marcará acontecimientos?
¿Qué va a ser de agrupaciones como AVP de Ponte Caldelas; SAL de Sanxenxo; Veciñanza de Cuntis y otras similares que han resultado cruciales para cambiar el signo políticos de sus respectivos concellos?
Cabe aguardar multiplicidad de escenarios posibles: desde que terminen absorbidos por partidos de mayor entidad (muchos de ellos nacieron de escisiones); que algunos se abracen a Podemos e incluso que haya alguna morrocotuda sorpresa. Los rumores sobre un posible tamayazo están ahí.
Modelo clásico
Frente a los nuevos pactos probeta, también tenemos reedición de lo que podríamos definir como el modelo clásico: acuerdos BNG-PSOE o a la inversa para sustentar alcaldes nacionalistas o socialistas en concellos pontevedreses. En el caso del BNG pontevedrés, acreditando que es más rentable políticamente para los nacionalistas ser parte de los gobiernos que mantenerse al margen pues el coste final puede ser la desaparición (véase Vigo).
Poio es el caso más paradigmático con la renovación del acuerdo entre Luciano Sobral y Consuelo Besada. Vilaboa también repite patrón para sustento del gabinete que de nuevo preside José Luis Poceiro. Y Barro resulta el escenario más novedoso con el acuerdo que respaldará al nuevo regidor, Abraldes.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/sanxenxo/2015/06/14/mandato-pactos-probeta/0003_201506P14C16991.htm

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