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domingo, 27 de septiembre de 2015

El número de cazadores en Pontevedra cae a un ritmo de doscientos cada año


Los amantes de la cinegética lamentan la falta de relevo generacional de una afición tradicionalmente hereditaria

Son cada vez menos los cazadores federados. Aunque el número de licencias de caza apenas ha descendido en los últimos años, la cantidad de poseedores que practican la cinegética va disminuyendo con los años. Según datos de la Federación Provincial de Caza, en Pontevedra exactamente en un 22 % desde el 2008. Si hace seis años eran 7.344 los registrados, en el 2014 -los últimos datos oficiales publicados- eran 5.729, cerca de 2.000 menos. La tendencia ha sido cosntante. El gráfico refleja una caída de una media de unos 200 federados en cada ejercicio. Lo que sí se mantiene relativamente estable es la cantidad de licencias de caza en vigor. Así como en el 2008 había 12.997, el pasado año eran 11.405, lo que implica un descenso de 1.592. El ritmo de bajada coincide, además, con el de federados.
El origen del problema está en los jóvenes. «Sus horarios de ocio son incompatbles con la caza», explica Manuel Martínez Casal, de la Sociedad de Caza de Portas. «Cuando nosotros salimos a cazar es cuando ellos llegan a casa», apostilla Francisco Couselo, presidente de la federación provincial.
La cinegética, señala Couselo -una de las pocas excepciones- suele transferirse de padres a hijos. Pero «la forma de divertitse ha cambiado», insiste, y destaca como otra razón fundamental el éxodo rural hacia las ciudades. La comarca del Deza, la del Baixo Miño y el concello de A Lama son las zonas que concentran un mayor número de sociedades de caza y de miembros de cada una. «En las ciudades hay más afición por la caza mayor porque, como van en grupos de entre 15 y 30 personas, no necesitan tener un perro, porque hay criadores para eso». En la menor, al ir de forma individual o de 5 en 5, sí.
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La caída de las federaciones también se debe a la cantidad de mujeres, afirma el presidente de la federación, que se sacan la licencia de caza para no tener que entregar el arma de su padre o su marido cuando fallecen y poder quedársela como redcuerdo, pero que no practican la cinegética.
Los cazadores quisieron dejar bien claro, en cualquier caso, que ellos no son los responsables de la prolideración de trampas para ciclistas durante el otoño. Apelan al entendimiento y el diálogo para convivir en el monte con otros usuarios, y niegan que lleven la escopeta montada cuando se cruzan con otras personas.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/portas/2015/09/25/numero-cazadores-pontevedra-cae-ritmo-doscientos-ano/0003_201509P25C4991.htm

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