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domingo, 10 de enero de 2016

Barro: De la romería al juzgado


Un vecino, en el banquillo tras huir temerariamente en coche entre los asistentes a la romería de San Breixo del 2013

Quizás se creyó el protagonista de esas persecuciones policiales con las que, periódicamente, ilustran sus informaciones los telediarios, pero se olvidó de dos detalles. Que Barro no es Estados Unidos y que siempre es el que huye el que termina peor parado.
Dicho y hecho. Un vecino de este municipio pontevedrés acaba de ser condenado a dos años de prisión como autor de un delito de conducción temeraria en concurso con un segundo cargo por hacerlo estando privado del carné. Además, le impusieron cinco años de privación del permiso de conducir.
Faltaban pocos minutos para las cinco de la madrugada del 6 de octubre del 2013 y la romería de San Breixo, en Barro, daba sus últimos estertores. Ante la posibilidad de que más de uno tuviese la tentación de coger el coche con unas copas de más encima, la Guardia Civil de Tráfico de Pontevedra habilitó un control preventivo de alcoholemia en el kilómetro 105 de la N-550, carretera que comunica la ciudad del Lérez con Caldas de Reis.
Los agentes le dieron el alto y el ahora condenado piso el acelerador. Comenzó entonces una huida a ninguna parte en la que este vecino de Barro obvió «las más elementales normas de precaución y cuidado». A lo largo de poco menos de un kilómetro, y según acredita la sentencia de la Audiencia Provincial, transitó a una velocidad inadecuada llegando a invadir el carril contrario y obligando a otros vehículos que venían de frente a apartarse de su camino ante el riesgo de una colisión.
El acusado llegó a atravesar una zona próxima a donde se desarrollaba la romería y ni por esas dejó de pisar el acelerador. De este modo, se considera que continuó circulando a una «velocidad totalmente inadecuada, pese a que había varios peatones por la calzada, pues era noche de verbena».
Instantes después, su alocada huida terminaba al perder el control del Volkswagen Golf, el cual terminó sufriendo una salida de vía en una pista.
Pero ni por esas. Puso pies en polvorosa. No contaba, sin embargo, con un par de detalles que, a la postre, cimentaron su condena. Los guardias civiles lo identificaron fotográficamente, pero es que, además, uno de los agentes ya lo conocía de una actuación anterior.
Cuatro penas previas
Y es que este vecino es un viejo conocido del instituto armado. No en vano, antes de esta condena de la Audiencia, ya acumulaba otras cuatro penas previas, un historial que conllevó que se le aplicará una agravante de reincidencia. Así, los magistrados señalan que, a finales de enero del 2010, se le condenó por conducir sin permiso, una conducta que repetiría en los meses de julio de ese mismo año y de 2013, mientras que unos meses antes de esta última condena, en febrero, se le declaró culpable de ponerse al volante de un vehículo estando ebrio.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/2016/01/09/romeria-juzgado/0003_201601P9C8991.htm

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