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lunes, 16 de mayo de 2016

Alba y Tomeza, puntos negros del Camino Portugués en seguridad vial



Los peregrinos tienen que compartir parte del trazado con vehículos motorizados

Los miles de peregrinos que atraviesan la provincia de Pontevedra de sur a norte siguiendo el Camino Portugués (fueron más de 45.000 el año pasado), soportan varios tramos en los que la seguridad vial es prácticamente nula. Se trata de alrededor de media docena de puntos negros que, a juicio del presidente de la Asociación de Amigos del Camino Portugués, Celestino Lores, «urxe arranxar canto antes». Las Administraciones, sostiene el experto, conocen la situación «dende o ano 2007, que foi cando comezamos a denunciar o grave risco dalgúns destes puntos».
La carretera N-550 supone el eje del trazado del Camino para atravesar la provincia de Pontevedra en dirección a Santiago, y es la que concentra más puntos conflictivos, aunque no los más arriesgados. Dicho vial se atraviesa en varias ocasiones, pero no todas ellas acarrean riesgos. Sucede con cierto peligro en Mos, en Redondela, en Cesantes, en Arcade o en Caldas, debido a la inexistencia de pasos de cebra. En Mos incluso hay que salvar una mediana. «O ideal serían pasos soterrados ou elevados», reivindican desde la asociación.
Son mucho más conflictivos los puntos en los que el trazado de la ruta jacobea hacia Santiago se confunde con la calzada, en los que no hay bordillo ni acera o, en algún punto, ni siquiera arcén. Son zonas donde los peregrinos transitan por el mismo espacio que los vehículos, con el enorme riesgo que eso conlleva.
Los dos puntos más sensibles en este sentido se encuentran en el término municipal de Pontevedra, en sendas carreteras a la entrada y a la salida de la ciudad, que son de titularidad provincial y autonómica, respectivamente.
Por el sur, la llegada a la capital por Tomeza se hace por un vial provincial que carece de medidas de seguridad para los peatones. En este caso, la Diputación conoce el problema «dende hai moitos anos», apunta Celestino Lores, pero aun no se ha resuelto. Una de las opciones que se da desde la Administración es que los peregrinos den un rodeo de 1,5 kilómetros por la senda del río Gafos. «Aínda que normalmente é no tramo final da etapa que sae de Mos o Porriño a que remata en Pontevedra e facer 1,5 kilómetros máis pode ser unha carga, é unha boa opción para o verán. Pero no inverno resulta máis complicado desviarse da ruta marcada», valora el presidente de la asociación.
Siendo el de Tomeza un punto «sensible» en el trazado, el peor de toda la provincia se encuentra en la parroquia de Alba. Ahí el Camino Portugués discurre literalmente sobre la calzada. Es en el puente de San Caetano, un paso tan estrecho que apenas pueden cruzarse dos coches y un peatón. «O risco aí é o maior. Se hai tráfico é mellor non pasar. Seguimos a esperar por unha solución».

El trazado cruza en dos lugares la vía del ferrocarril

No solo los coches pueden llegar a poner en riesgo a los peregrinos en su ruta hacia Santiago. También el tren. Hay dos puntos del trazado del Camino Portugués en los que hay que cruzar las vías, uno en Mos y otro en Barro. Lo más inaudito es que este último se encuentra en pleno Eixo Atlántico de Alta Velocidade, con lo que el riesgo es mayor. En otros lugares, como Padrón, el cruce se resolvió con pasos inferiores bajo las vías. Eso es lo que demanda la Asociación de Amigos del Camino Portugués.

«A repercusión mediática dun accidente no Camiño pode ser catastrófica»

Celestino Lores subraya que cualquier cosa que sucede en el Camino de Santiago alcanza repercusión internacional, y que esto es especialmente significativo cuando ocurre alguna desgracia. Pone el ejemplo de una peregrina francesa que fue atropellada mortalmente hace unos años en O Pino o de la norteamericana asesinada el año pasado en el Bierzo. En ambos casos, subraya Celestino Lores, las noticias tuvieron eco mundial, y todavía hoy se sigue hablando de estos casos. «Eses dous feitos illados de entre os milleiros de peregrinos que fixeron o Camiño tiveron unha repercusión amplísima», señala el presidente de la asociación pontevedresa. Por eso considera que es «crucial» que las Administraciones se pongan manos a la obra para solventar asuntos como la seguridad vial en el trazado de una ruta jacobea que va a más cada año.

Cien mil peregrinos en el 2021
«A repercusión mediática dun accidente no Camiño pode ser catastrófica», sostiene Celestino Lores, que recuerda que se prevé que el trazado que discurre entre Lisboa y Santiago alcance o ronde los cien mil peregrinos en el año 2021.
El año pasado, fueron algo más de 45.000 los peregrinos que pasaron por la provincia de Pontevedra. Solo en la capital provincial esta cifra de caminantes tiene una repercusión económica que supera el millón de euros anuales, básicamente en alojamiento, comida y otros servicios. Lores advierte del riesgo de que «por non coidar certos detalles» se pueda perder esa fuente de ingresos para la provincia.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2016/05/16/alba-tomeza-puntos-negros-camino-portugues-seguridad-vial/0003_201605P16C1992.htm

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