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sábado, 30 de julio de 2016

¿Qué crece en nuestra comarca?



Llueva, granice, truene o, como es el caso, el sol luzca imponente en el cielo, las huertas y los campos de la comarca de Pontevedra tienen que seguir cuidándose y manteniéndose. La uva y el maíz son, sin duda, los cultivos más repetidos y numerosos de nuestras tierras.
Recorriendo en coche la comarca, no es difícil otear a izquierda y derecha cientos de metros cuadrados de plantaciones de maíz. Un cereal que ha vuelto a ser plantado masivamente en los últimos tiempos debido a su crecimiento y a los rápidos beneficios que puede otorgar a su dueño.
La crisis pegó duramente en el campo, y los ganaderos se vieron obligados a volver a plantar maíz debido a su uso como pienso para sus animales, ya que la compra del artificial, aún siendo más cómodo, era, obviamente, mucho más caro. «Máis traballo require, pero é que ao final compensa. Se te fixas, verás que todo o mundo volveu plantalo. En Cuntis, A Estrada ou Moraña case é o único que hai nas leiras», señala Dolores, vecina de Troáns, en Cuntis. En su finca, «o millo» ya se eleva por encima de su propia altura y comienza a espigar. Tocará esperar aún unos meses para recogerlo.
La Festa do Viño de Barro no es una casualidad. Sus tierras se han adaptado perfectamente a alimentar a la uva, aunque sus viticultores se vean un poco como una especie de peligro en extinción. Javier Cancela, vecino de la zona, cuida con mucho mimo las uvas que en septiembre darán una parte del afamado albariño de nuestras Rías Baixas. «A uva é moi difícil de coidar. Hai que protexela da humidade, de enfermidades... Mira, a miña está ben, pero a do meu socio, a poucos metros, pillou algo e non se sabe por que. Estaba tan atento coma min», explica el viticultor. «Da moito traballo, e, a verdade, non vexo que os nosos fillos estean moi interesados en seguir traballando coma nós. O tempo dirá». Espera unos 3.000 kilos de uva esta temporada. Todo apunta a un buen año para su cosecha.
En el propio concello de Pontevedra, Alfonso Leal, jubilado, ve en su huerta una vía de escape y una manera de seguir trabajando y disfrutando del día a día. Los pimientos de padrón, los puerros y las cebollas asoman sobre la tierra. Las judías ya están listas para recoger, y el pontevedrés dice que estos días se dedicará a ello.
«É unha maneira de manterte activo e de usar a terra para algo, e non para que simplemente medre a herba», señala Alfonso. «Na miña parcela, somos tres as persoas que a traballamos. É para nós, non se trata de vender o que sementamos, pero está moi ben poder ter a man produtos da casa».
Con el sol a la espalda, el cuidado de los campos se hace más cansado, pero la satisfacción de obtener algo propio parece compensarlo. Es raro él que se dedique exclusivamente a ello, y muchas de las plantaciones son minifundistas, suficientes para una familia o para mantener a los animales que guardan en sus cuadras. Una autosuficiencia trabajada y bien lograda.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2016/07/30/crece-comarca/0003_201607P30C4991.htm

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