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martes, 2 de agosto de 2016

Los modernos caballeros de Santiago



En 1611, doce nobles oriundos de León fundaron la Orden de los Caballeros de Santiago con el fin de proteger a los peregrinos en su ruta a la ciudad compostelana. Cuatro siglos más tarde, su filosofía ha sido adoptada por media docena de agentes de la Policía Nacional que, desde hace unos días, garantizan la seguridad de la ruta jacobea en la comarca de Pontevedra, una labor que forma parte de los cometidos que tienen asumidos en el marco de la operación Lumes.
Si bien su principal misión es la de «detectar y prevenir incendios forestales», como policías mantienen las funciones propias del cuerpo a la hora de combatir el delito, remarca el inspector Jacinto González. «Como coincidimos muchas veces con el Camino de Santiago, si hay algún tema delictivo, actuaríamos como si fuéramos cualquier otro indicativo policial, como cualquier otra patrulla», puntualiza en este sentido.
«Por el momento, está todo muy tranquilo. No nos ha surgido ningún imprevisto», matiza, al tiempo que reconoce que a lomos de los caballos se pasa «bastante calor, pero es un servicio muy grato». Sin embargo, tras cuatro despliegues estivales de esta unidad de caballería en Pontevedra, no todo los momentos han sido igual de placenteros. Jacinto González aún guarda en la retina el momento en el que el 24 de julio del 2013 requirieron la colaboración de su unidad en la tragedia de Angrois, el accidente del Alvia que se cobró la vida de 80 personas: «Fue lo peor», incide minutos antes de que parte de los agentes a caballo recorran el entorno de las marismas de Alba, en Pontevedra.
Transcurridos tres años de aquel dramático suceso, el responsable de esta unidad ha podido comprobar que la afluencia de peregrinos por el Camino de Santiago es muy elevada, «sobre todo por las mañanas. Por las tardes, no hay tantos porque no son buenas horas para caminar».
Y pese a lo que pudiera parecer, no son denuncias el principal requerimiento que les hacen los viajeros camino de Santiago. Ni mucho menos. «Los peregrinos lo que más hacen es pararse a sacarnos fotos. Es lo que más suelen hacer, aunque también tienen inquietudes por la seguridad. Les sorprende bastante», apunta.
En estos casos, las recomendaciones son las habituales. Principalmente, que no pierdan de vista sus objetos personales y que denuncien siempre, tanto si observan una conducta que sospechen pueda constituir un delito como si, lamentablemente, son víctima de un robo, un hurto o cualquier otro delito.

El despliegue
Para las comarcas de Pontevedra y Ourense, la Policía ha desplegado media docena de caballos, mientras que para el global de Galicia son doce y quince jinetes que están activos en horario de mañana y de tarde. Diariamente, los jinetes y sus monturas se trasladan en un camión específicamente acondicionado para el transporte de equinos hasta la zona asignada para patrullar, lo que, en ocasiones, les lleva a cubrir más de doscientos kilómetros de carretera. Una vez en el área asignada, lo habitual es que recorran una veintena de kilómetros, si bien si las condiciones del monte no son las más adecuadas esta distancia puede reducirse considerablemente.
Tanto Heredia como Heinze, Incendiario y Lugano son unos todoterreno. A lomos de estos cuatro caballos de raza española, que destacan por tener una alzada considerable, los policías nacionales pueden acceder a puntos que serían inimaginables al volante de un vehículo, por lo que este factor contribuye ya no solo a prevenir, sino a disuadir a los potenciales incendiarios.
¿Y los caballos no le temen al fuego? En este punto, Jacinto González insiste en que se trata de ejemplares sometidos a un trabajo de doma muy específico y de carácter policial, sin que, eso sí, en ningún caso sufran maltrato alguno. Esto explica que no solo no huyan ante la presencia del humo o el olor procedente de un fuego forestal, sino que pueden intervenir en situaciones de desórdenes públicos o en encuentros deportivos de masas. Son animales, por tanto, acostumbrados a intervenir en situaciones de mucho ruido o en las que se están empleando bengalas y petardos.
«De momento, va bien. A ver si el clima ayuda y no hay muchos incendios», acota el inspector, cuya unidad estará desplegada hasta 31 de agosto, al tiempo que advierte que «si se localiza a alguna persona prendiendo fuego, se procederá conforme al ordenamiento jurídico».
Lo dicho, los modernos caballeros de la Orden de Santiago han cambiado la cruz roja en forma de espada por la placa del Cuerpo Nacional de Policía.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2016/07/29/modernos-caballeros-santiago/0003_201607P29C4991.htm

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