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lunes, 20 de febrero de 2017

Los desmontes de tierra avanzan, pero el futuro vial aún no se dibuja



A Fracha, el monte que cruza la futura carretera A-57, ese vial llamado a circunvalar Pontevedra conectando desde Vilaboa hasta Curro, actualmente parece un terreno colchonero. Sí, del Atlético de Madrid. ¿Por qué? A cuenta de los trabajos de este vial toda la zona está plagada de picas de plástico rojiblancas que señalan tanto el futuro trazado como las zonas de servicios -tal y como contaban ayer algunos residentes a los que les expropiaron terrenos-. Los temporales y el paso del tiempo hicieron mella en esas picas, que están casi todas a ras de suelo en vez de colgadas en los hierros y cintas donde inicialmente las habían colocado. Más allá de estas señales, hay claros síntomas de que la A-57 está en marcha. Los más evidentes son los enormes desmontes de tierra en varios puntos. Cabe recordar que el tramo adjudicado en julio del 2015 va desde A Ermida hasta Vilaboa, un recorrido que no llega a 7 kilómetros y que cuesta a las arcas públicas 59,4 millones, es decir, que sale a 9,2 millones de euros por cada kilómetro de vial.

Empezamos el chequeo de l futuro vial en las proximidades de A Ermida. Hay carteles que informan de las obras y otros que invitan a no pasar por caminos del monte debido a estos trabajos. Incluso hay una excavadora allí en medio de un desmonte bien evidente. Pero no hay rastro de obreros. «Hai dúas semanas ou así que pararon. Ás veces andan traballando aí e ás veces non», informan desde una hípica a tiro de piedra de los trabajos.

Hacia Pintos, otro punto próximo a las obras, los desmontes de tierra vuelven a evidenciarse. Algunos son de dimensiones considerables. Pero, de momento, y pese a que la adjudicación de los trabajos fue ya en el verano del 2015, no se dibuja ni se adivina el futuro trazado viario. Cabe recordar que hasta hace poco sobre esta infraestructura pesaba un recurso interpuesto por la Plataforma de Afectados por la A-57, que reclamaba la paralización cautelar de los trabajos al entender que la afección ambiental sería irreparable. Pero el Tribunal Supremo ha desestimado ese recurso y se inclina por dar continuidad a la obra. Más allá de este revés judicial, a pie del que será el futuro vial, puede verse cartelería alusiva a ese descontento: «A-57 absurda», rezan algunos letreros. Otros lugareños, sin embargo, al preguntarles por los trabajos, señalan: «Van ben, o monte estaba totalmente abandonado así que da igual que pase por aí a estrada».

A Canicouva es otra de las zonas por donde pasa la carretera. Allí, los desmontes de tierra, de momento, están menos desperdigados. Eso sí, todos los vecinos están bien al tanto del proyecto. Manolo, que ayer trabajaba en su viña, indicaba: «A min cólleme un anaco pequeno de terreo pero non para a estrada principal, senón porque penso que aquí vai algo para servizos, unha ponte elevada ou algo así». Él lleva tiempo sin ver las palas trabajando por A Canicouva. Dice que «quédalles moito por facer».

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/vilaboa/2017/02/17/desmontes-tierra-avanzan-futuro-vial-dibuja/0003_201702P17C2991.htm 

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