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sábado, 25 de marzo de 2017

La baja solicitud de plazas deja a las unitarias en situación dramática



Da igual en qué escuela unitaria de la comarca se haga la prueba del algodón. La situación se repite en todas. La motivación que evidencian los docentes en estas aulas del rural, donde es muy raro que tengan a su cargo más de quince niños por aula, es enorme. «Non ten comparación con estar nun colexio con 25 nenos por clase, isto é unha forma de ensinar marabillosa», dice una veterana maestra desde Amil, en Moraña. La cara de felicidad de los pequeños, sobre todo en los días de sol, en los que uno se los encuentra disfrutando de largos recreos en prados, montes o recintos exteriores enormes, es total. Sin embargo, todo ello, toda esa atmósfera idílica que se completa con padres que cuentan maravillas de la cercanía entre maestros y familias en las unitarias, contrasta con unos números demoledores: el de las solicitudes de plaza, que continúan cayendo de una manera descomunal. Acaba de cerrarse el plazo para pedir plaza para el año que viene y las unitarias, que en términos generales siguen perdiendo alumnos, se quedan en situación bastante dramática.
El caso más drástico se da en Poio. Concretamente, en la escuela que capitanea el profesor Manuel, en Portosanto, la cuna de Colón. Ahora mismo acuden a esta unitaria siete niños. El año que viene tres de ellos, que tienen ahora cinco años, pasarán a estudiar en el colegio. El problema es que no se anotó ningún crío de tres años para el próximo curso. Así que la previsión es que la escuela tenga únicamente cuatro niños. ¿Será eso posible? Ni Manuel ni los padres quieren ni pueden responder por ahora a esa cuestión. Pero los números no invitan al optimismo.
En otras unitarias de la comarca, como el caso de la de A Espedregueira en Moraña o la de Curro, en Barro, las cifras tampoco son demasiado buenas. La previsión, de momento, es que haya seis alumnos en cada una de estas escuelas el año que viene. Puede que se anote alguno más en el período de matrícula, ya que ahora únicamente fue el de inscripción. Pero la cosa no pinta fácil. Se supone que, con seis niños, pueden seguir abiertas. Padres y maestras cruzan los dedos para que así suceda.
Algo mejor están las cosas tanto en Caldas como en Vilaboa. Ahí, las unitarias forman parte de lo que se llama Colexio Rural Agrupado (CRA). En ambos casos, los maestros hicieron piña y campaña para intentar captar alumnos. Sus números siguen sin dar de todo, pero lograron cosas meritorias. Por ejemplo, en la escuela de Bértola (Vilaboa), se anotaron niños para el año que viene que tienen la residencia fijada en Pontevedra. «Os mestres e as familias involucrámonos para que os pais coñezan as escolas e traian os nenos», dicen.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/poio/2017/03/23/baja-solicitud-plazas-deja-unitarias-situacion-dramatica/0003_201703P23C1992.htm

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