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viernes, 15 de septiembre de 2017

La falta de lluvias seca las áreas naturales del entorno pontevedrés



La escasez de precipitaciones de este año está dejando imágenes inéditas en los ríos y cascadas de toda la comarca

  • La falta de lluvias va camino de convertir al lago de Castiñeiras en una poza o más bien en un secadal de tierra resquebrajada por un sol inmisericorde. La cascada de Barosa, uno de los iconos de la comarca por su espectacular cascada, no tiene agua suficiente ni para que naden los niños pequeños en su tramo final embalsado. En los jardines de Lourizán no queda ni una gota en sus canales y estanques, incrementando la sensación de abandono en que las Administraciones públicas mantienen al otrora símbolo natural y político de la comarca de Pontevedra. En Caldas, la espesa vegetación va camino de ocupar todo el espacio donde debería estar a la vista el río Umia. Un suma y sigue que se podría multiplicar por toda la comarca. Los espacios naturales donde el agua es parte principal de su atractivo ofrecen esta semana una imagen insólita, que de seguir la sequía mucho más tiempo, podría resultar en una visión casi fantasmal.
Los parques y jardines de Pontevedra y las localidades de su entorno lo tienen más fácil, porque al estar en centros urbanos se mantienen mal que bien, con quizás el agua un poco más verdosa de lo habitual. Sin embargo, en el rural y especialmente en las zonas de monte, la situación es mucho más distinta. Con escasez de agua por todas partes, a ningún Concello se le ocurriría echar el precioso elemento en sus parajes naturales. Sin embargo, la falta de precipitaciones está creando lo que se podría denominar una especie de turismo de sequía. Como si la falta de agua diese la tentadora oportunidad de poner el pie en aquellos puntos donde en circunstancias normales no se aguantaría.
Eso sí, si alguien se aventura en lugares como en el seco lago de Castiñeiras, hay que tener en cuenta de que el lecho no está totalmente seco, es decir, hay lodo y más de uno podría perder un zapato en la odisea. Más complicado lo tiene la fauna que depende del agua, porque a fin de cuentas los hombres solo nos acercamos a estos parajes por diversión o curiosidad. Los peces nadan en aguas con cada vez menos oxígeno en áreas estancadas, mientras que las aves tienen que buscarse la vida porque no se puede nadar en el barro.
Quizás esta falta de aguas, que esperemos que no se prolongue demasiado, sea una oportunidad, si las Administraciones lo aprovechan. Con el lago de Castiñeiras seco, ¿no se podría acometer la reparación de las grietas de la presa y, de paso, retirar tierra del vaso para que tenga mayor capacidad? En Lourizán, ¿no estaría bien darle una pequeña limpieza a los canales ahora secos para que luzcan mejor cuando llueva? En otros lugares, existen problemas potenciales aún más acuciantes. Si falta el agua, o los ríos bajan con poca, las plantas acuáticas lo invaden todo. Aquí Augas de Galicia tiene mucho que decir, aunque por ahora apenas se note como en Caldas, según explicó su alcalde, Juan Manuel Rey. Si los cauces no están relativamente limpios, el riesgo de inundación crecerá cuando se produzcan las esperables riadas.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/arousa/2017/09/10/falta-lluvias-seca-areas-naturales-entorno-pontevedres/0003_201709A10C6991.htm

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