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miércoles, 6 de diciembre de 2017

A ellos ya no le tienen que contar qué es el maltrato¿Qué hicieron? Historia.

Gracias a una obra de teatro y a un cortometraje, conocen por dentro el drama de la violencia machista


Les cuesta arrancar. Y es normal. Porque el profesor Toño Pena les saca del recreo de imprevisto para que atiendan a la entrevista. Y ellos le hacen caso a la primera, con cara sonriente y sin protestar, pero les entra una entendible timidez. El docente les reúne en un aula pequeña, y les indica: «Esta xornalista quere saber o que fixemos en torno a violencia machista, tanto o da obra de teatro como o da curtametraxe, así que contádelle». Y, a partir de ahí, deja que el protagonismo sea absolutamente de un grupo nutrido de chavales del IES de Barro. La más pequeña tiene 12 años y el mayor 16. Al principio, cuando se les pregunta por los trabajos que citó el profesor, se limitan a decir que sí, que se emplearon a fondo sobre el maltrato doméstico, y poco más. Pero conforme se van animando, la cosa cambia. Se nota que no solo hicieron actos de cada a la galería, sino que se trabajó por dentro. «Estamos concienciados», mascullan entre ellos mientras uno respira aliviado pensando que, si bien es cierto que la violencia machista desafortunadamente está instalada en muchos jóvenes, también hay otros dispuestos a lidiar la batalla para acabar con la lacra. Hay futuro.
Toma la palabra Manuel. Alumno de primero de la ESO, explica de qué va la obra que hicieron con el profesor Toño Pena a la cabeza, con la que por cierto obtuvieron un éxito rotundo el domingo, ya que se les quedó pequeña la biblioteca de Barro para dar cabida al público: «Son dúas parellas que se coñecen, que casan e que despois empeza a violencia nos dous casos. Eles péganlles a elas, e tamén andan de borracheira por aí», dice. El profesor Toño interviene entonces y les pregunta si esos maltratadores, cuando beben, ejercen la violencia con todo aquel que se encuentran. Y otro chaval responde: «Non. Soamente o fan coas súas esposas, cos amigos están normais, coas súas familias tamén... pero con elas si. A elas maltrátanas», indican. La obra se titula SO(A)S S.O.S. y obligó a que algunos de los chavales tuviesen que meterse de lleno en la piel de un maltratador y que otros tuviesen que hacer de maltratados. ¿Cómo se sintieron? «Pois vaste dando conta de que é todo moi duro, moi triste», afirman los jóvenes.
El guion lo fueron escribiendo, casi improvisando, entre todos. Y lo mismo pasó con el cortometraje que hicieron, que puede verse en YouTube con el título Xa non quedan margaridas. También lo parieron estos jóvenes y también busca concienciar sobre el maltrato. En este caso, hubo una aportación extra para el argumento. Virginia, una de las alumnas, había ganado un concurso de relatos con un texto, que, como ella misma cuenta, «vai sobre unha muller que non logra saír do puxo da violencia machista». A partir de ahí, cámara, luces y acción y empezó a componerse la historia. Los chavales tuvieron que hacer algunas horas extra por la tarde y Toño también. Pero valió la pena. Y es que así fue cómo vino al mundo Xa non quedan margaridas.
La estadística maldita
Son poco más de seis minutos de película. Los suficientes para resumir la epidemia machista. En ese tiempo, en una interpretación digna de profesionales, dos de los alumnos de este ejército juvenil antiviolencia, cuentan la historia de sus padres en la ficción. Hablan de una madre entusiasta de las margaritas, maltratada y llena de tristeza, que solo se disipa cuando acaricia y deshoja las flores de un jardín que no deja de cuidar. A través de lo que cuentan los rapaces, se va percibiendo cómo la vida de esa madre va a peor, cómo cada vez está más cerca del precipicio. Pero se narra de una forma tan suave que no espera un desenlace tran drástico. Pero lo hay. La madre muere. Perdón. No muere. La matan. A sus hijos les dicen que tuvo un accidente con un sacho en el jardín. Y el espectador se queda con ganas de saber si esos hijos crecen con la mentira a cuestas o si toman conciencia de lo ocurrido.
Cuentan los jóvenes que terminaron de hacer el cortometraje justo para el día contra la violencia machista. Y que esa jornada se llevaron la más desagradable de las sorpresas. Al final del corto indican que este año murieron 44 mujeres en España a causa de la violencia machista. «Quédaseche unha sensación terrible no corpo, é moi forte que terminaramos de facer a estatística e xusto se quedara xa obsoleta, ese día morreu a vítima 45», cuenta el profesor. «É verdade, deixounos moi tristes», replican ellos. Están hablando de su película, de la obra de teatro... y uno de repente les piden que vayan a su día a día. Se les pregunta por los wasaps, por cómo se relacionan, por sus amoríos adolescentes... ¿Hay machismo en ellos, hay violencia a su alrededor? Dicen que no. Lo señalan ellos. Y lo confirman ellas. Pero la timidez vuelve a entrarles de nuevo. Es el profesor el que remacha: «Creo que aquí temos sorte, pero hai que seguir traballando nisto», dice el maestro.
¿Qué hicieron? Prepararon tanto un corto sobre violencia machista como una obra de teatro, que interpretaron ante los vecinos de Barro.
Historia. En el IES también se realizó un cortometraje sobre el acoso escolar. Y anteriores trabajos sobre violencia machista.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/2017/12/05/contar-maltrato-hicieron-historia/0003_201712P5C12993.htm

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