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jueves, 28 de diciembre de 2017

El Camiño Portugués rebasa los 60.000 peregrinos sin resolver sus "puntos negros" de seguridad vial

El récord anterior, de 52.000 usuarios, se fijó en 2016 y muestra que este trayecto sigue al alza, al recibir al 20% de todos los recorridos gallegos -Tomeza, Alba y Caldas, tramos donde los peatones comparten espacio con los coches




El Camiño Portugués a Santiago se ha consolidado a lo largo de 2017 como la segunda ruta preferida por los peregrinos para llegar a Compostela. Con un 20% de todos los caminantes que confluyen en la catedral, el recorrido que discurre por Pontevedra bate este año el récord de toda su historia, con 58.610 usuarios entre enero y noviembre, según los datos oficiales de la Oficina del Peregrino. En esa cifra no se incluyen los datos de diciembre (con una media de más de 300 en los últimos años), ni los que utilizan variantes como el camino de la costa, que este año son, hasta el momento, casi 7.300.
Por tanto, se puede considerar que son bastantes más de 60.000 los caminantes que acudieron este año a Compostela por Pontevedra, Barro, Portas o Caldas, entre otros municipios. Es una cifra muy superior a los 52.000 con los que 2016 ostentaba hasta ahora el récord de participación.
Sin embargo, pese a esta masiva afluencia, la ruta aún comparte muchos tramos con el tráfico, en carreteras de circulación intensa, y con "puntos negros" que no acaban de resolverse pese a las constantes promesas de las administraciones al respecto. Hace unos días, la directora xeral de Turismo de Galicia, Nava Castro, anunciaba en Pontevedra que 2018 será el año de la ruta portuguesa después de importantes actuaciones en el acondicionamiento y señalización del Camino Francés, el Camino del Norte, el Primitivo y el Camino de Fisterra-Muxía. El plan director del Camino de Santiago centrará las inversiones el próximo año en la mejora tanto de los trazados como en sus recursos, infraestructuras, en su promoción y su divulgación. Nava Castro apuntó que se destinarían en torno a dos millones de euros a actuaciones.
Al margen del estado del camino en algunos puntos o la saturación de los albergues en temporada alta, el principal problema aún es la seguridad vial en la ruta jacobea que une Oporto con Compostela. La Fundación de Amigos do Camiño dispone desde hace tiempo de un informe sobre los "puntos negros" (cruces con carreteras nacionales o de tráfico intenso; falta de arcenes, paso por rotondas...) del tramo pontevedrés de esta ruta, que apenas ha variado desde entonces.
En total la Fundación Camiño de Santiago señala seis puntos "de especial peligrosidad" para los caminantes en la comarca de Pontevedra, sobre los que en su opinión hay que actuar. Se trata de la salida de Pontevedra en San Caetano-Alba, sin ningún arcén y en un vial de gran intensidad de tráfico, con el paso sobre el río Rons por un pequeño puente sin protección; el cruce de la ruta en este mismo lugar con la carretera nacional N-550 (Pontevedra-Santiago); la entrada en Pontevedra desde Tomeza, el cambio de trazado a la altura de O Marco que desvía el Camino por el río de Os Gafos; el paso por los tramos afectados por la construcción de la autovía A-57 en Figueirido y de un tramo en Bértola, ambos en Vilaboa; y las intersecciones con la carretera nacional en Caldas, haciendo especial hincapié en el cruce de Carracedo.
Hasta ahora, el único plan en marcha para eliminar alguno de esos "puntos negros" es la denominada Variante de Alba, un vial que enlazará las carreteras de Vilagarcía y Santiago y servirá de alternativa a la actual PO-225, muy estrecha y sinuosa, por la que circulan los peregrinos.
Será una carretera de aproximadamente un kilómetro de longitud, con dos carriles de circulación (uno en cada sentido) y un presupuesto de 5 millones de euros, según las previsiones que la conselleira de Infraestruturas Ethel Vázquez manejaba en diciembre pasado. No obstante, el calendario que se planteaba entonces ya quedó desfasado hace tiempo debido a las largas negociaciones con Fomento, que debe autorizar la obra al afectar a un vial de su titularidad. De hecho, la Xunta tiene que reajustar su trazado a las exigencias del ministerio, que exigió modificar parcialmente su diseño inicial con el fin de mejorar la conexión con la N-550 entre Alba y Cerponzóns.
Esta variante, además de evitar el paso bajo el Eje Atlántico donde suelen atascarse los camiones, permitirá, "humanizar" la actual PO-225 y eliminar el peligro para los peregrinos.

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2017/12/27/camino-portugues-rebasa-60000-peregrinos/1810316.html

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