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martes, 12 de diciembre de 2017

Las lluvias devuelven su atractivo turístico a cascadas, ríos y lagos


Barosa recupera su caída de agua, Castiñeiras se tiñe de color azul y los cauces se desbordan en toda la comarca tras Ana

La ciclogénesis Ana dejó a su paso, aparte de un reguero de incidencias, una cantidad tan grande de precipitaciones que los cursos fluviales volvieron a cantar en todos los recursos turísticos ligados al agua en la comarca. La prolongada sequía había marchitado todos estos lugares hasta proporciones inauditas para un mes de diciembre. Se resintieron incluso aquellos puntos turísticos que tradicionalmente resistían mejor la ausencia de lluvias. La falta de caudal en los manantiales, ríos, lagos, cascadas y otros recursos hídricos de la comarca sirvió, por sí sola, para crear una nueva oferta turística, si se permite la expresión: una ruta de sequía, de cauces agonizantes o, ya sencillamente de la praderas creciendo en el lugar donde debía haber varios metros de agua.
El lago de Castiñeiras se convirtió en uno de los ejemplos de este turismo de sequía. El agua estaba tan baja a principios de este mes que los pocos patos que todavía quedaban allí la semana pasada, apenas tenían espacio para nadar. Hacía meses que no se escuchaba el cantar de las ranas en Castiñeiras y cualquiera, con un poco de atrevimiento, podía ir andando hasta la isla del centro del enclave, en seco y solo con un pequeño salto aquí o allá por esmirriados arroyos. Llegó Ana y con ella regresó el agua. Aún está por ver cómo pasará el resto del invierno, pero quizás una vez más Medio Ambiente, o a quien le competa -porque hasta en esto hay polémica- haya dejado pasar una oportunidad para poder sellar las grietas de la presa que contiene el lago. La limpieza de los lodos, tantas veces solicitada y otras tantas comprometida, ni se hizo ni se le espera. Ni con lluvia, ni sin ella.
Barosa, en Barro, hace años que le ha arrebatado a Castiñeiras la preferencia entre los pontevedreses a la hora de disfrutar de un entorno natural con el agua como su principal elemento. No solo el entorno está rehabilitado después de años de esfuerzos por sucesivos proyectos de restauración, sino que la cascada, por sí sola, ya se queda en la retina nada más verla por su espectacularidad. En estos últimos meses, ese salto se intuía más que se veía, porque apenas caía agua por la ladera. Desde el sábado, nuevamente, el río vuelve a ser lo que siempre se espera de él en diciembre: una maravilla natural.
En el mismo sentido, las sendas y los paseos fluviales del Lérez, Verdugo y Umia recuperaron de la mano de Ana su habitual caudal. Y el agua volvió a cantar también en los jardines del pazo de Lourizán, en Pontevedra, mientras las Administraciones se pelean sobre quién tiene que evitar que el pazo que le da nombre se convierta en un cúmulo de cascotes.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2017/12/12/lluvias-devuelven-atractivo-turistico-cascadas-rios-lagos/0003_201712P12C3991.htm

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