Cientos de cazadores salieron a los montes pontevedreses en el inicio de la temporada de caza menor y confirmaron el mal momento para la actividad

Cazadores en la zona de A Seca, próxima a A Barosa, en Barro / Gustavo Santos
Los montes de Pontevedra volvieron a ser escenario de una de las citas más esperadas por los aficionados a la actividad cinegética, la apertura de la temporada de caza menor, que se prolongará hasta el próximo 6 de enero. Como cada otoño, el estreno devolvió a los caminos el trasiego de cazadores y perros, los disparos y las reuniones entre compañeros. Sin embargo, las ganas de regresar al monte contrastaron con unas expectativas que ya eran poco alentadoras. La escasez de piezas, sobre todo de conejos, lejos de sorprender, confirmó los temores con los que muchos aficionados afrontaban la nueva campaña. El buen tiempo y la elevada participación fueron las principales notas positivas de una jornada en la que las capturas resultaron escasas.
Las ganas de volver a salir se dejaron notar desde primera hora. «Los cazadores salieron en masa», aseguró Manuel Martínez, presidente de la sociedad de caza de Portas, que calculó que entre el 80 y el 90 % de los socios de la entidad participaron en el estreno. La meteorología jugó a favor de los aficionados, con una jornada seca y temperaturas agradables para recorrer el monte, aunque el viento se hizo notar en las zonas más altas. «El tiempo acompaña y eso anima a los aficionados a salir aunque sea a dar una vuelta y estar con los amigos», explicó.
Pero la presencia de tantos cazadores no se tradujo en una abundancia de piezas. Martínez reconoció que las expectativas continuaban siendo las mismas, marcadas por la escasez de conejos que viene preocupando a los aficionados desde hace tiempo. Durante la jornada pudieron observar algunos ejemplares, además de faisanes, aunque en cantidades que quedan lejos de las de otros años. «El primer día, si no hay, mal vamos», señaló el presidente de la sociedad de Portas, consciente de que las primeras salidas suelen ofrecer las mejores oportunidades para encontrar alguna pieza. Además de recorrer esta zona, Martínez también estuvo por Catoira, Valga y A Estrada, donde intercambió impresiones con otros cazadores sobre el arranque de la campaña.
En Barro, las previsiones tampoco fallaron, aunque no precisamente para bien. «Las sensaciones no son buenas, como se esperaba», reconoció Emilio Martínez, presidente de la sociedad de caza. En su caso, la jornada la cerró con apenas cuatro conejos capturados, un balance poco fructífero que confirmó las dificultades para encontrar piezas. Y eso que, según explicó, los perros trabajaron bien y el clima también acompañó, en contraste con otros años en los que la lluvia era una compañía más habitual. Durante la mañana se escucharon bastantes disparos en la zona, reflejo de la actividad que suele concentrarse en el estreno. «En la primera jornada siempre suele salir mucha gente, porque es cuando más conejos puede haber», apuntó.

Aficionados, en busca de piezas, en montes de Couso, en Curro (Barro) / Gustavo Santos
La escasez dejó también alguna anécdota a medio camino entre el humor y la resignación. En Barro, uno de los cazadores bromeaba con que, si llegaba a encontrarse con un conejo, probablemente preferiría no dispararle, así podría regresar el próximo domingo con la ilusión de volver a verlo. Una ocurrencia que resume hasta qué punto se han reducido las expectativas de quienes llevan años recorriendo estos montes. A la falta de animales se suma, además, otra dificultad: la altura que ha alcanzado la maleza en algunas zonas. Los cazadores explicaron que los matorrales dificultan tanto la visibilidad que, aunque los perros consigan detectar un conejo, resulta complicado localizarlo entre la vegetación.
Con tan pocas piezas a la vista, el compañerismo y el trabajo de los perros adquieren todavía más importancia. «Lo que se busca es el compañerismo y que los perros trabajen. Si cogen alguna pieza, mejor, porque es lo que les gusta», explicó Emilio Martínez. Para muchos aficionados, el regreso al monte tiene tanto que ver con la caza como con el reencuentro con los compañeros después de meses de espera. La primera jornada suele ser una de las más concurridas, pero la actividad irá cambiando a medida que avance la temporada. Según apuntó el presidente de la sociedad de Barro, después de estas primeras salidas muchos cazadores acabarán centrando sus esfuerzos en otras especies, como las palomas torcaces o el zorro.
Por delante quedan todavía semanas de actividad, aunque las primeras impresiones no invitan a esperar grandes cambios. Mientras tanto, los aficionados seguirán encontrando motivos para volver a salir, aunque las capturas escaseen, y alguno, como aquel cazador de Barro, regresará el próximo domingo con la esperanza de reencontrarse con el conejo al que decidió dar una segunda oportunidad.
https://www.farodevigo.es/pontevedra/2026/10/18/ilusion-primera-jornada-caza-cambia-135467338.html
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