Pontevedra presenta las mejores cifras de los cuatro últimos años, pero aún no recupera el nivel previo a la pandemia y está muy lejos del dato de principios de siglo
Sanxenxo presenta un buen comportamiento, con un aumento del 34%

Un concesionario de Toyota en Pontevedra. / Gustavo Santos
El sector de la compra de vehículos todavía está lastrado por la incertidumbre de los combustibles, el elevado precio de los vehículos eléctricos, más la escasez de puntos de recarga, y otros factores. Así se pone de manifiesto en el balance de matriculaciones del pasado año, que ya ha elaborado el Instituto Galego de Estatística (IGE) con datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Según su informe, el pasado año se matricularon 1.505 vehículos de todo tipo, un 2,5% más que en el ejercicio anterior, de los que 1.029 eran turismos, a razón de 86 al mes. Supone un ligero aumento con respecto a 2024 y el mejor balance de los últimos cuatro años, pero aún no llegó a los niveles previos a la pandemia, en torno a 120 matriculaciones al mes, y está muy lejos de las cifras de hace dos décadas: a principios de siglo había el doble de operaciones que ahora, como los 174 casos de 2008, por ejemplo.
En toda la comarca se registraron el pasado año 2.294 matriculaciones, incluidas las 1.029 de la capital, con aumento en casi todos los concellos salo en Caldas, Cuntis, Campo Lameiro y Barro. Pero el aumento más llamativo es el registrado en Sanxenxo, donde se pasó de las 198 operaciones de 2024 a las 265 del pasado año, un crecimiento del 34%.
Desde 2019 se mantenía una tendencia a la baja, que se recuperó en parte en 2024 y mejoró algo más en 2025, hasta los 1.029 casos, pero sin llegar a unos aumentos destacados. Tradicionalmente, los últimos meses del año eran en los que más coches nuevos abandonan los concesionarios. Todo tipo de ofertas y promociones como «las ventas flexibles suelen tener mucho éxito», si bien el pasado año no fueron noviembre ni diciembre los de mayor movimiento, sino octubre, con 110 matriculaciones, por delante de septiembre, con 97. El peor mes fue febrero, con apenas 61 operaciones.
Las ventas flexibles son una de las modalidades más habituales. Se trata de un formato de compra en el que el cliente prueba el turismo durante cuatro años y, al término de ese periodo, decide si se hace con él definitivamente o, por contra, lo devuelve al concesionario. A pesar de la «notable subida de precios» que se ha podido apreciar en el mercado automovilístico en las últimas campañas a causa de «las importantes mejoras en el ámbito tecnológico que presenta la colección de los nuevos modelos», las ventas se mantienen respecto a los años anteriores en la capital de la provincia, según destacaban en noviembre pasado algunos concesionarios.
La tendencia de los últimos años inclina la balanza cada vez más hacia los vehículos híbridos. En este sector, una de las marcas más destacadas, sino la que más, es Toyota. «Los híbridos son lo que mejor funciona, sin duda, los híbridos enchufables van mejorando cada vez más, pero con los eléctricos sí que está costando un poco», reflexiona el gerente del concesionario de este marca en Pontevedra, Pablo Conde. Añade que «las ventas de automóviles diesel hoy en día ya son muy escasas». Achaca este cambio de paradigma a la variación de la forma de vida de la gente. «Cada vez las personas utilizan más el transporte público», sostiene.
Además, argumenta que el proceso de peatonalización de la ciudad de Pontevedra afecta «considerablemente» a las ventas de turismos. «Las familias que antes se compraban dos coches, ahora se arreglan con uno solo», subraya el gerente de Toyota. Justifica la reducción anual del volumen de ventas en cierto modo a causa del «subidón de precios de los coches vivido en los últimos años», aunque destaca que, al menos en su caso, «tan solo ha decaído un tres por ciento, algo prácticamente indetectable y que se puede arreglar de un año para otro».
Lo que se ha notado en los últimos años es que «ahora se venden más coches de gasolina. Antes era el diesel, la gente solo te preguntaba por el gasoil, nadie quería gasolina, pero ahora, con los coches modernos de gasolina, que consumen mucho menos, la cosa ha cambiado», resumen los vendedores consultados. También influye que el precio entre ambos tipos de combustible no es, actualmente, tan elevado como antes, por ejemplo. En cuanto a los coches ecológicos, el sector local reconoce que los clientes apenas preguntan por ellos y que todas las consultas se refieren a los tradicionales de gasolina o diesel. «Por los eléctricos ya nadie pregunta, porque no todo el mundo tiene donde recargarlo ni parece que les interesen». Sobre los híbridos, «puede haber alguna consulta, pero al final se acaban decantando por los de siempre», afirman los concesionarios.
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