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viernes, 25 de mayo de 2018

La odisea de una aldea de Barro a la que el tren dejó sin agua


Tiene problemas desde hace ocho años

San Amaro, en Barro, no es una aldea cualquiera; es un sitio coqueto que, por obra y gracia del Camino Portugués, mezcla enxebrismo y cosmopolitismo. Así, ayer a media mañana lo mismo se podía dar los buenos días a una mujer de mandilón de cuadros, sacho en mano y retranca gallega en la lengua que a un japonés que hacía un alto en la ruta jacobea para tomar un pincho de tortilla en el Don Pulpo. Pero los vecinos se sienten «catro pelagatos nunha aldea que non pinta nada».
¿Por qué creen semejante cosa? Porque 13 familias de la aldea tienen un problema grave con el abastecimiento de agua y nadie parece dispuesto a hacer nada por ellas -el Concello las apoya, pero no fue el causante del mal y no parece razonable que sea el que lo solvente-. El día 3 de mayo algunas casas se quedaron sin agua corriente. Se abastecen con mangueras o capachos de los pozos privados que algunos vecinos les dejan. «Racionamos ata as duchas», decían con amargura ayer.
Reunidos en medio de la aldea, los vecinos afectados cuentan la historia desde el principio. Habla Montse Ribadulla, que tiene cinco hijos y a la que en los últimos días no le quedó más remedio que llevar a alguno de los chiquillos a ducharse a casa de un vecino. Explica que todo empezó hace ocho años, cuando se construyó en San Amaro un túnel para las obras del tren del eje atlántico. Los pozos de algunos vecinos «quedaron arrasados, inservibles. Pedimos que nos fixesen outros, pero dixéronnos que naquel momento, como estaban co túnel, non era posible. Dixeron que sería unha cousa temporal...», y hasta hoy.
Problemas de forma continua
Sin pozos y con solo un depósito dándoles servicio, los problemas empezaron pronto. Además, como el depósito genera cientos de euros de gasto en luz mensual, el ADIF intentó que se encargase del coste el Ayuntamiento, que finalmente consiguió evadir una responsabilidad que no es suya. Pero a cada paso hay averías y ya estuvieron en muchas ocasiones sin agua. La última ha sido el día 3, cuando se rompió una bomba, y aunque inicialmente ADIF -este periódico intentó sin éxito obtener su versión- dijo que no se hacía cargo del gasto, al final anunció que asumiría la obra. Ayer estaban los fontaneros en ello, pero entonces descubrieron que el depósito estaba en condiciones insalubres. Se abre así una nueva batalla que los «catro pelagatos» no dejarán de pelear.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2018/05/24/odisea-aldea-barro-tren-dejo-agua/0003_201805H24P11991.htm

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