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jueves, 1 de febrero de 2018

La becerra que «toleou» en Barro



Enorme dispositivo en Fonte do Curro para dar alcance a una ternera que saltó muros enormes y no tenía parada

En Fonte do Curro, una aldea de Barro a la vera de la transitada carretera que conecta Vilagarcía y Pontevedra, la de ayer podía ser una mañana tan tranquila como otra cualquiera, en la que los únicos ruidos que se oyen son los de los coches al pasar, alguna voz infantil cuando los pequeños entran y salen de su diminuta escuela unitaria o el pitido del pescadero anunciando su llegada. Pero ayer todo fue distinto. Hasta hubo que hacerle aspavientos al pescadero para que ni se le ocurriese tocar el claxon. Se necesitaba silencio sepulcral. Y tranquilidad absoluta. ¿Por qué? Porque, como contaba una vecina, una ternera se escapó y «toleu» y había que evitar que se siguiese alterando, suelta como andaba ella por las fincas de unos y otros. Así que se precisaba calma para ver si así, en medio del silencio, el morrocotudo dispositivo que se puso en marcha para atraparla lograba su objetivo.
Todo ocurrió a media mañana. En Fonte do Curro el personal se quedó atónico cuando, de repente, vieron a una ternera rubia casi volando por los aires. «Eu vina dende a habitación. Ao primeiro pensei que sería un poldro. Pero despois xa me fixei que era unha becerra... saltaba como unha tola, botouse daquel muro abaixo coma se nada», decía una vecina señalando hacia una pared de losas de altura considerable. El animal corrió, saltó, casi voló... amagó con atacar a una vecina y acabó bastante cansado. Pero sin dejar acercarse a nadie. En cuestión de minutos se armó un dispositivo enorme para intentar atraparlo y evitar que acabase en la carretera o que pudiese lastimar a alguien. Se atravesaron coches, furgonetas y camiones en los caminos, había un buen número de hombres intentando cercar la ternera y tampoco faltaba quien diese la voz de alerta. «Sal de aí ti e o coche que este animal é bravísimo e salta ata por riba do turismo», decía un paisano a una forastera.
Aunque el sol era cegador a aquella hora y desde lejos era difícil seguir con la vista las maniobras del ternero, los vecinos siguieron la operación. Enseguida se supo que iban a ser necesarios unos perros alanos -perros de presa o agarre-, que al parecer son especialistas a la hora de ayudar a atrapar a un animal descarriado. Y, en efecto, a los pocos minutos los canes entraron en acción. Al principio no lo tuvieron demasiado fácil. La ternera corrió a velocidad de la luz y se fue hacia la parte de arriba de la aldea. Pero pronto dieron con ella y, entre los perros y los humanos, acabaron amarrando a la pequeña vaca con una cuerda. La pobre, alterada después de tantas maniobras, aparentaba rendida, pero no dejaba de moverse e intentar zafar del amarre.
Subida al camión
Acabó a buen recaudo, subiendo a un camión de ganado, no sin antes resistirse un poco más. Los vecinos seguían sin dar crédito a la «tolemia» del animal. Había división de opiniones a pie de carretera. Unos decían que era un animal bravo. Otros tenían otra versión: «
Foi que se asustou ao correr e saltar, pero é bo

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2018/01/31/becerra-span-langgltoleouspan-barro/0003_201801P31C7991.htm


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