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sábado, 25 de marzo de 2017

Una escuela de solo siete niños con más recursos que colegios del centro pontevedrés

Tienen desde pizarra electrónica a sala de psicomotricidad e incluso acceso a un pabellón de deportes pegado al aula


A las escuelas unitarias, a esas aulas que van resistiendo a duras penas en el rural por el paulatino bajón en la matrícula de niños, suele mirárselas con una lupa romántica y sentimental. Se habla, sobre todo, de la estrecha relación que puede tener el maestro con padres y alumnos al haber tan pocos críos; de lo bonito que es que estén juntos los de distintas edades o de que son escuelas en contacto permanente con el entorno natural... Pero pocas veces se miden sus recursos materiales. Y, realmente, son dignos de destacar. Porque no es que estén a la altura de cualquier colegio de la ciudad, sino que los superan con creces. Hacemos la prueba en una unitaria escogida al azar, la de Curro (en Barro) y comparamos sus medios materiales e incluso humanos con los que tienen en la escuela de educación infantil Crespo Rivas, la más demandada en Pontevedra.
A media mañana, Maica, la profesora de la escuela de Curro, dice en voz alta: «Vamos a la pizarra». Los seis niños que hay en el aula -falta una pequeña, que no acudió al cole- sonríen encantados. Van hacia la pizarra electrónica, donde con medios digitales pintan entre todos un dibujo. Se van turnando para coger el puntero. Pero no importa, como solo son seis, enseguida les toca a todos. En el Crespo Rivas, tal y como explican desde el equipo directivo, también cuentan con esa pizarra... pero la comparten 25 críos, así que las esperas por el deseado puntero se hacen más largas, lógicamente. Maika, desde Curro, explica también que tienen acceso continuo a Internet y que también dispoñen de un ordenador en el aula. «Iso é moi útil, se falamos das formigas e queremos saber máis cousas... enseguida montamos clases de informática e buscamos cousas sobre elas», explica. En el Crespo Rivas también dan informática, pero un día a la semana y repartiéndose media clase en el aula con dos ordenadores y la otra mitad en el pasillo -sí, en el pasillo-.
Si hablamos de las clases de psicomotricidad o gimnasia... más de lo mismo. En el caso de Curro los siete niños matriculados tienen un aula entera para este menester. No falta de nada: desde colchonetas a una cama elástica pasando por túneles de plástico para jugar y varios entretenimientos más. Si lo que hay son muchas ganas de correr, Maika tiene la llave del pabellón de deportes pegado a la escuela. Abre la puerta... y hay un polideportivo a disposición de siete niños. En el Crespo Rivas no existe clase para psicomotricidad: se utiliza para ello el patio cubierto.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2017/03/24/escuela-solo-siete-ninos-recursos-colegios-centro-pontevedres/0003_201703P24C2991.htm

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