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miércoles, 26 de octubre de 2011

La Xunta abre el macronudo de Curro, la infraestructura más grande de este tipo existente en Galicia.


Acostumbrarse a usar el macronudo de Curro es la asignatura que han empezado a aprender los veinte mil turismos que cada día circulan por este lugar procedentes o en dirección a los distintos municipios de O Salnés. La apertura de los distintos viales se fue realizando de forma gradual desde la tarde del mismo lunes y se completó 24 horas después cuando se habilitó el acceso directo al peaje de la autopista del Atlántico. Los pasos principales ya están en uso, en algunos puntos con doble carril y en otros con calzada simple de entrada o salida.

La empresa y la Xunta guardaban una sorpresa a los conductores que emplean la red de carreteras de Pontevedra y O Salnés. A última hora de la tarde se abrió también el acceso a la Autopista del Atlántico (AP–9) desde el macronudo de Curro.

Por la mañana se dirigió el tráfico por esta rotonda en dirección a la autovía de O Salnés (VG.4.1) y en la tarde del lunes comenzó a emplearse la glorieta central desde la que se distribuyen todos los pasos que ya han quedado abiertos lo que va a aligerar el tráfico a partir de ahora, a pesar de que las obras no han concluido.


Con esta acción puede considerarse como concluida la segunda fase de las obras, de modo que la empresa ya puede centrarse en la siguiente que se desarrollará en el entronque del nudo con la autovía y que incluye el tramo cortado hace un año y medio en la PO-531. 


A la obra todavía le quedan catorce meses por delante ya que se trata de la infraestructura más grande de este tipo existente en Galicia, que abarca nada menos que 62 hectáreas en los que se han ejecutado dieciocho kilómetros de viales, contando todos los accesos.




A partir de ahora, el tráfico ya circula mucho más ordenado aunque todavía sin absoluta normalidad ya que todavía queda infraestructura por ejecutar en los próximos doce meses, lo que conllevará el desdoblamiento de la mayor parte de las calzadas.


Lo que se permite ahora es ya el paso directo de la autovía a la autopista y viceversa, así como los acoples de las distintas intersecciones, en particular la PO-531 (Vilagarcía a Pontevedra) y la PO–200, carretera que por O Mosteiro lleva a Cambados.


Asimismo será posible en el futuro construir la bifurcación correspondiente con el polígono de Barro-Meis, a la vez que se han construido los dos primeros kilómetros de la autovía a Vilagarcía, cuya siguiente fase son los siete kilómetros hasta Baión, pero que aún deben ser licitados por la Consellería de Medio Ambiente e Infraestructuras (MATI).


La imprevista apertura de los accesos en Curro cogió a los conductores muy desprevenidos a lo largo de la jornada de ayer, ya que a la vez, se vallaron los antiguos accesos provisionales, tanto en la parte alta de Curro por donde de accedía a la autovía de O Salnés, como el estrecho acceso que llevaba al peaje de la autopista.


Conductores despistados
Algunos conductores alertaron de las dificultades para circular por esta zona al entender que las señalizaciones eran confusas.


La empresa ha acelerado en los últimos quince días los trabajos de colocación de los "complementos" de la carretera, especialmente los guardarraíles, los indicadores y el dibujo de la señalización horizontal. Poco a poco se fueron descubriendo los distintos rótulos en la carretera para advertir a los conductores de las direcciones precisas.


De momento, todas las señales son de obra y por tanto de color amarillo, que serán sustituidas una vez que concluya la infraestructura, a finales del próximo 2012.


A partir de ese momento queda el desarrollo del resto de la autovía de Vilagarcía.

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