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viernes, 28 de octubre de 2011

Vilagarcía y Pontevedra a 20 minutos de distancia. La apertura del macronudo mejora las comunicaciones .

La apertura del macronudo de Curro vuelve a situar la capital de provincia a unos veinte minutos de distancia de Vilagarcía de Arousa. Pero no solo el tiempo es una ventaja para aquellos que usen la Autopista del Atlántico, pues el peaje en esta zona supone un ahorro de 70 céntimos frente a Caldas. La autovía mejorará estos registros.

La apertura parcial del mayor nudo de comunicaciones de Galicia, situado entre los municipios de Meis y Barro, resulta especialmente beneficiosa para los vecinos de Vilagarcía y su entorno que vuelven a tener la posibilidad de cubrir los 29 kilómetros que la separan de Pontevedra en menos de veinte minutos y con un ahorro de 70 céntimos en autopista.
La propuesta es muy sencilla y ni siquiera es necesario buscar atajos, que también los hay. La prueba consiste en salir de la rotonda de O Cavadelo y llegar a la Alameda de la ciudad del Lérez en el menor tiempo posible y atendiendo a todas las limitaciones y obstáculos que se presenten en la carretera.
Así el recorrido se realizó ayer a las dos de la tarde, cuando hay más tráfico en la PO–531. La salida fue en la zona portuaria, continuó por el llamado Acceso al Puerto, prosigue por la general hasta la llegada al macronudo, donde se empata con el acceso a la autopista.
Durante el viaje, fue necesario frenar en varios cedas y stops para permitir el paso a vehículos ligeros y pesados, a los que hubo que seguir su ritmo lento en tramos de prohibición de adelantamiento.
En apenas doce minutos, gracias a que también es posible adelantar en la recta de A Goulla y en un pequeño tramo en Baión, se llega a la superglorieta de Curro.
Allí se gira media rotonda y se entra en el acceso a las cabinas de peaje, un tramo de otro kilómetro y medio justo.
Tras la parada para recoger el ticket, se vuelve a circular aunque esta vez ya por autopista, donde la velocidad está limitada a 120 kilómetros por hora, aunque hasta 130 no salta el radar, si lo hubiere.
Con todos estos ingredientes es fácil suponer que los nueve kilómetros que faltan pueden culminarse en siete u ocho minutos, como máximo.
Ayer apenas había cola en la playa de peajes de Pontevedra. Pasar llevó menos de un minuto. Tampoco atascos en la entrada al puente de A Barca, en la frontera de Poio con Pontevedra.
Pasada la calle de Colón, el recorrido finaliza a las 14,21 horas, según una emisora de radio que justo en ese momento decía el minuto de llegada.
Para cubrir estos tiempos es necesario tener presente que también en la macrorrotonda de Curro se han dibujado dos carriles, por lo que el tráfico lento ya no influye demasiado en dicha subida.
Claro está que los tiempos son con el uso de la autopista. Seguir por la general PO–531 retrasaría otros diez minutos más. En los once kilómetros que restan es imposible adelantar.

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