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miércoles, 8 de febrero de 2017

Curvas pronunciadas y cabinas vacías con firmes irregulares


Los peajes de Caldas y Moaña son los que menos servicios ofrecen, mientras el de Sanxenxo es el que está en mejor estado

Todos los trabajadores de las cabinas de peaje de la AP-9 en la provincia de Pontevedra saben de su existencia. Se trata de un usuario frecuente que toma las salida de la autopista de Caldas-Vilagarcía y Carracedo. Posee una discapacidad en un brazo y no es capaz de manejarse con soltura con la máquina de pago automático. En el acceso del kilómetro 110 solo hay dos pequeños puestos de Audasa, y ninguno alberga vida en su interior. De modo que, sistemáticamente, cada vez que llega a la barrera, tiene que llamar al servicio de ayuda para que vayan a asistirle. Y cada vez tiene que ir uno de los empleados del siguiente acceso, el de Barro y Sanxenxo, hasta el lugar para socorrerle. Son tantas las quejas que ha puesto por escrito que nadie lleva la cuenta. Y, aún así, la salida continúa sin gente. Porque lo cierto es que Audasa no tiene obligación de tener a una persona físicamente destinada en cada peaje, sino a tenerla operativa y a un plazo razonable de tiempo y espacio para atenderlas.
Los accesos mejor dotados de la AP-9 en este sentido son los de Curro -que da al nudo que permite tomar la autovía do Salnés o la comarcal hacia Vilagarcía de Arousa- y la de Pontevedra norte. En el primero de los casos, los servicios que posee -con carreteras bien asfaltadas y una persona atendiendo en un puesto, otros dos de pago automático y un cuarto para telepeaje, además de alguno más que se abre en caso de necesidad- responden a la demanda de usuarios que hacen uso de ellas durante el verano. Las curvas no son pronunciadas ni poseen mucha pendiente, el firme está en buenas condiciones y las barreras, como nuevas.

Testigos de accidentes
No así en Caldas, donde algunas ya han sido testigos de algún accidente que se han cobrado con su propia entereza. Y rectitud. Tampoco ocurre en la salida de Poio y Pontevedra Norte, donde el tramo final de la carretera que da acceso a la autopista está notablemente deteriorado. Son varias las quejas que han llegado, al menos de forma verbal, a trabajadores de Autopistas del Atlántico por esta razón. Por escrito, pero en la valla de la propia medianera, plasmaron su descontento en el acceso sur de la ciudad del Lérez. «Es un peligro chapucero», lamenta sobre el cemento una frase escrita con espray. Lleva allí mucho tiempo, pero ninguna Administración se tomó la molestia de borrarla hasta el momento.
De lo que no se libra prácticamente ninguna es de la limitación de 40 kilómetros por hora tanto para entrar como para salir de ella. Las pronunciadas curvas y pendientes que hay que superar pueden llegar al nivel de la de la salida previa al puente de Rande, en Moaña, utilizada por muchos vecinos para evitarse el peaje del puente. Allí las obras de ampliación generan las molestias previstas, aunque no tantas como para los usuarios que viajan a Santiago, donde el tramo en obras no está ni iluminado.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/sanxenxo/2017/02/07/curvas-pronunciadas-cabinas-vacias-firmes-irregulares/0003_201702P7C2993.htm

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