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jueves, 16 de febrero de 2017

Una testigo de la brutal agresión a una mujer en Barro dice del acusado que estaba "como un demonio"

Venancio V. T. dijo no recordar nada de aquella tarde y la defensa afirma que no tenía uso de razón -El fiscal pide seis años de cárcel

Aquí, ahora, parece una persona normal, pero en aquel momento era un demonio, como si estuviera poseído". Así relataba ayer una de las testigos de la brutal agresión que sufrió una vecina de Barro en enero de 2011, el modo de actuar del acusado y presunto autor del ataque, Venancio V. T., quien ayer fue juzgado en la Audiencia Provincial de Pontevedra. La mujer pronunció esta frase mirando hacia el agresor y reconociéndole como el autor de la agresión, a pesar de que ahora tiene el pelo corto y entonces tenía melena.
Además, este varón, vecino de Cuntis, está acusado de agredir a otras dos mujeres que intentaron auxiliar a la principal víctima a la que agredió en primer lugar y que acabó ingresada en la UCI del hospital de Vigo en estado de coma como consecuencia de las graves lesiones que padeció. Finalmente, el acusado también se resistió violentamente a su detención por parte de los agentes de la Guardia Civil.
La Fiscalía pide penas de seis años y dos meses de prisión para Venancio V. T. quien, en el momento en el que se produjeron los hechos, se encontraba disfrutando de un permiso penitenciario, dado que estaba cumpliendo condena por un delito de lesiones y maltrato familiar y de hecho portaba una pulsera localizadora por GPS.
Durante la vista oral, el acusado se limitó a señalar que no se acordaba de nada lo sucedido aquel día, básicamente indicó que tan solo recuerda que salió de prisión a mediodía y que quedó para comer en Barro con su padre y su hermano. Reconoció que en aquella comida estuvieron bebiendo vino. También dijo haber tomado un tranquilizante antes de salir de la cárcel, aunque las acusaciones destacaron que no existe ninguna confirmación documental de este hecho. A preguntas de su abogada pidió disculpas al asegurar que siente lo sucedido. También asegura que, después de este episodio rehízo su vida y que tras ser localizado por la Justicia después de más de año y medio prófugo de la Justicia se encontraba trabajando y tiene pareja y un hijo.
Tampoco pudo recordar apenas nada de lo sucedido la principal víctima de aquella agresión, una vecina de Perdecanai, en Barro, que por entonces tenía 69 años. Asegura que ni tan siquiera vio venir al agresor, solo sabe que iba a buscar un burro a una finca de su propiedad cerca de su casa y que "cuando desperté estaba en el hospital en Vigo". Dice que no discutió con nadie y que la agresión fue inopinada, sin mediar palabra, pero que no pudo ver quien le golpeaba. Añadió que "si no es por una chica que estaba allí que me quitó la sangre de la boca me moría asfixiada". La víctima también expuso las graves secuelas que le dejó aquella agresión. "Estoy siempre acostada o sentada", explica, cuenta que ha perdido los sentidos del olfato y del gusto, y que "apenas tengo ganas de comer". También relató que no sale sola de casa "porque tengo mucho miedo".
Uno de los testimonios más reveladores lo aportó una de las mujeres que acudió en ayuda de esta mujer. Relató cómo vio desde su casa como el acusado golpeó inicialmente a la víctima, que es su vecina, dándole un puñetazo y que cuando su vecina cayó "aún en el suelo le siguió dando más patadas".
Explicó que, al ver esto, tanto ella como su madre salieron de casa en ayuda de esta mujer y que entonces se encontraron con el presunto agresor tumbado en medio del camino, "balbuceando". Luego comenzó a insultarlas y ellas escaparon hacia donde su vecina estaba tendida en el suelo: "sangraba por todas partes", describió otra de las testigos. Varias mujeres se juntaron y utilizaron un palo para intentar ahuyentar al agresor, que estaba "loco perdido", dijo una de elllas, pero este intentó arrebatarles el palo. "Si nos lo llega a quitar nos malla a todas", agregó otra de las presentes. También explicaron cómo el acusado dio un cabezazo a una de las mujeres y dio un puñetazo a otra. Y relataron como posteriormente se resistió a su detención cuando llegaron los agentes de la Guardia Civil.
Reclama al Estado
En el juicio también está presente el abogado del Estado dado que la acusación particular exige que la administración sea declarada responsable civil subsidiaria al entender que los hechos se produjeron cuando el acusado se encontraba disfrutando de un permiso penitenciario que no debió de ser concedido al contar con informe desfavorables tanto de la junta de tratamiento como de la Fiscalía. El abogado del Estado rechaza esta posibilidad al afirmar, precisamente, que la administración fue quien se opuso a la concesión de este permiso que luego concedió un juez, por lo que en todo caso, de existir una reclamación debería presentarse por funcionamiento anormal de la administración de Justicia.
La defensa por su parte solicita que se le aplique al acusado la eximente completa al considerar que no es imputable, debido a que en el momento de los hechos no tenía uso de razón. Se basa, aseguró, en los informes forenses según los cuales el acusado no distinguía, por culpa de la ingesta de alcohol y su estado de excitación nerviosa, entre lo "lícito y lo ilícito" teniendo anulada su voluntad. Algo que rechazan tanto el fiscal como la acusación particular.
http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2017/02/15/testigo-brutal-agresion-mujer-barro/1623987.html

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